Hola chicos, navegando por la red, me encontré con un espacio dedicado especialmente para los que nos interesamos con lo relacionado a la comunicación, en realidad se los recomiendo, valdría la pena que lo visitaran.
Me refiero a
http://www.infosol.com.mx/, un espacio donde puedes consultar a profesionales de la comunicación. este ciberespacio cuanta con varias secciones como desde los medios, desde la trinchera o desde la investigación. un espacio que cuenta con colaboraciones de personal relacionado a la comunicación y la mercadotecnia.
Además aproveché para extraerles el fragmento de un articulo que espero que sea de su interes, esta muy interesante, si desean leerlo completo aqui les dejo el link: http://www.infosol.com.mx/espacio/cont/investigacion/comunicacion_alcances.html
COMUNICACIÓN
Alcances y fines
Las personas empleamos gran parte de nuestro tiempo comunicándonos verbalmente. También a través de las expresiones corporales tales como el movimiento de las manos, las distancias que mantienen las personas entre sí, etc. Ejemplo: el señor A llega muy temprano a su oficina y revisa su correspondencia (comunicación escrita), luego ingresa su secretaria a la cual saluda con un movimiento de cabeza (comunicación gestual). Al llegar el mediodía, luego de un llamado telefónico (comunicación hablada) se dirige a una reunión con sus socios (comunicación grupal). Así sucesivamente el señor A se comunica constantemente con todo su entorno.
Fuera de este tipo de denominaciones la comunicación es una gran industria en la que intervienen muchas personas respetando sus roles. Según muchos investigadores, en la actualidad se ha impuesto la tendencia a manipular símbolos y no cosas como en la época de nuestros abuelos. La industria no sólo se interesa por la calidad de su producto, sino por el "impacto" que éste produzca.
Una evolución más importante es que la producción industrial se haya orientada hacia el "símbolo" y pone mayor atención en la comunicación. Antiguamente el empresario tenía un amplio conocimiento sobre todas las etapas del proceso productivo que tenían lugar en su industria. El ejecutivo moderno debe prestar también atención a la comunicación y a las conductas humanas de su industria. En la actualidad la herramienta más requerida para la administración de una empresa es el uso de los "símbolos". Este ejecutivo pasará, entonces, la mayor parte del tiempo de trabajo hablando, comunicándose y dirigiendo.
Las investigaciones científicas han dado lugar a nuevas profesiones como la del divulgador científico y el escritor técnico para poder "comunicar" rápidamente los recientes avances logrados.
Los gobiernos actuales utilizan gran parte de su presupuesto en comunicación, la necesidad de que la mano derecha sepa lo que está haciendo la izquierda requiere un cuantioso y veloz flujo de información. La información acumulada, tanto interna como externa, se utiliza para difundir los intereses gubernamentales, seguir los acontecimientos de los demás gobiernos, el progreso de la industria, etc.
Muchos años atrás la comunicación no perturbaba la atención de los grandes gobiernos, la revolución tecnológica y filosófica cambió el transcurso de esta tendencia, así pues, las agencias gubernamentales comenzaron a prestar especial énfasis en la "comunicación" como método de supervivencia frente a las preocupaciones mundiales.
Si queremos mantener una posición directiva en el mundo tenemos que comprender a los demás y lograr que nos comprendan.
Propósitos de la comunicación
Uno de los referentes más relevantes de la antigua Grecia (Aristóteles), definió la comunicación como la búsqueda de todos los medios de persuasión que tenemos a nuestro alcance, cuya meta principal es el logro de una respuesta determinada. Según David Berlo (1969), nuestro objetivo básico en la comunicación es convertirnos en agentes efectivos, es decir, influir en los demás, en el mundo físico que nos rodea y en nosotros mismos, de tal modo que podamos convertirnos en agentes determinantes y sentirnos capaces, llegado el caso, de tomar decisiones. En resumen, nos comunicamos para influir y para afectar intencionalmente.
En la actualidad, para definir la comunicación, hay que distinguir entre información, persuasión y entretenimiento. Esta relación triádica suele causar dificultades al momento de identificar propósitos en cada caso.
Quien intenta informar tiene como propósito transmitir un cúmulo de datos a un receptor, independientemente de la respuesta del destinatario (informes meteorológicos, decisiones de un jefe, instrucciones de un manual). Quien intenta persuadir desea obtener una determinada respuesta, mediante un proceso comunicacional en el que el otro también obtiene lo que desea o lo que "cree" que desea.
En este proceso, activo en ambas direcciones, los roles de persuasor y persuadido se intercambian a menudo con facilidad. La persuasión no es algo que "se le hace" a otros, sino que es una dinámica que tiene lugar con otros. Por lo tanto, la comunicación persuasiva sólo tiene lugar en la medida en que la retroalimentación o feedback obtenido es el esperado, caso contrario, no hubo comunicación sino que sólo se produjo un intercambio de informaciones.
En síntesis, es la respuesta del destinatario lo que califica la naturaleza de la transacción.
Al enfocar el concepto del propósito de la comunicación, se puede analizar el desarrollo del organismo humano. El hombre al nacer es un individuo totalmente indefenso sujeto a la merced de la naturaleza y no puede afectar al medio que lo rodea. Poco después del nacimiento éste sujeto puede ya mover alguna de sus extremidades, brazos, piernas, etc. Alrededor del año de vida este sujeto puede ya dominar, casi voluntariamente, todo su cuerpo, además emite sonidos que pueden causar efectos en las otras personas. Podemos acercarnos a las cosas deseables y evitar las indeseables, ya somos capaces de afectar. Llegado el segundo año de vida comienza el dominio del lenguaje verbal, y entre los seis y siete años de vida, amplía su conocimiento con el aprendizaje de la escritura. También desarrolla el proceso de abstracción y razonamiento. Cada una de estas experiencias exige comunicación. Estas experiencias dan cuenta de los distintos grupos comunicativos con los que nos vinculamos cotidianamente, por lo tanto comenzamos a participar de lo que pasa en el ámbito público, interactuamos.
Surgen entonces, algunos interrogantes como: ¿Por qué las comunicaciones? ¿Cuál es nuestro objeto?. El fin básico de todo individuo es dominar al medio que lo rodea y no que el medio lo domine a él.
Otra interrogante es: ¿Cuál es la respuesta que está tratando de obtener el emisor?. Podemos afirmar que toda comunicación tiene su objetivo, el cual es producir una respuesta. A menudo se confunde el propósito de la comunicación, y esto se debe a que el hombre, como exponente máximo de la comunicación, en ocasiones tampoco sabe bien cual es su propósito. Lo que se sugiere frente a este hecho es centralizar la atención en el propósito de la comunicación para poder lograr un objetivo como comunicadores. De manera contraria se estaría perdiendo el propósito de la comunicación, ya que el mensaje no lograría obtener significancia.
El fracaso de la comunicación puede ser atribuido a las siguientes causas: a la falta de eficiencia o a la interpretación errónea.
Las dimensiones del propósito
En cuanto a las dimensiones, debemos destacar dos interrogantes: a quién afectar y de qué modo. Cuando nos referimos a la comunicación, debemos suponer que el mensaje está siempre dirigido a un auditorio, aún nosotros mismos. Para lograr la interpretación adecuada de nuestro mensaje se debe responder primero a esta pregunta, ¿A quién está dirigido esto? Para responder apelamos a dos distinciones: receptores intencionales y destinatarios de la información.
En primer lugar, el autor puede afectar de formas distintas, ya que si el mensaje es interpretando por una persona ajena a su destino, esta puede interpretar de manera inadecuada el significado del mismo.
En segundo lugar, esta doble distinción da lugar a la crítica de la comunicación. El crítico deberá tener en cuenta dos cuestiones para realizar algún tipo de crítica. La primera advertencia es que el crítico debe descubrir previamente la intención del emisor, solo así podrá juzgar si se ha logrado el propósito o no.
La segunda advertencia que se enumera tiene relación con los receptores intencionales y no intencionales.
Si el crítico es parte del auditorio al que el mensaje está dirigido, podemos aceptar su opinión como respuesta a la critica por él enunciada, pero si no pertenece a este auditorio tendrá que volcar su atención en la recepción del mensaje por el auditorio adecuado y solo así podrá afirmar si el mensaje cumple su objetivo o no.
El propósito y el público no son separables. Toda conducta de comunicación tiene por objeto producir una determinada respuesta por parte de una determinada persona.
En cuanto al "cómo" del propósito, una vez analizado a quien está dirigida la comunicación, debemos preguntarnos "cómo" el emisor logra afectar la conducta del auditorio.
Para realizar el análisis debemos partir de dos puntos de vista. Vamos a ubicar al propósito de la comunicación a lo largo de una continuidad limitada en uno de sus extremos por lo que cabe definir como "propósito consumatorio" y en el otro por un "propósito instrumental".
En cuanto a los propósitos pueden ser tanto "consumatorios" como "instrumentales". Estos están directamente ligados a la intención que tiene el autor de cómo afectar al auditorio, y el auditorio por su lado de cómo quiere dejarse afectar. Cualquier tipo de mensaje dado puede tener diversos propósitos. Tanto el emisor como el receptor pueden tener diversos objetivos sobre el mismo mensaje. Una vez más, se produce una fricción entre los componentes de la comunicación. Pero aún así, pueden llevarse a cabo ambos propósitos. Un ejemplo sería una persona compra una película en video con la intención de relajarse en un momento en su casa (propósito original el receptor), luego de la puesta en marcha comienzan a presentarse ciertos anuncios de artículos (propósito del emisor), lo que la persona comprará posteriormente durante la semana, y de los cuales obtendrá satisfacción (propósito del receptor modificado post-transacción). De esta manera vemos consumados los propósitos, tanto del emisor como del receptor.
Un modelo del proceso de comunicación
Para comprender el concepto de "un modelo de proceso comunicación", primeramente debemos definir lo que es un "proceso". Según los diccionarios, el "proceso" se define como cualquier fenómeno que presenta una continua modificación a través del tiempo y para poder comprender lo que significa un proceso debemos tener presente el concepto "dinámico". Este concepto reina toda la significación del proceso. Los componentes de un proceso "interaccionan", es decir, que cada uno de ellos influye sobre los demás.
El concepto de proceso se ha discutido en muchos planos, las ciencias exactas (matemática, física, química, etc.), las ciencias sociales (comunicación, economía, sociología, etc.). Una definición muy antigua es la que enuncia Heráclito, el antiguo griego se refiere a que un hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río, porque tanto él como el río han cambiado sucesivamente. Tanto Einstein como Rusell y Whitehead, desde la "cosmovisión" y la teoría de la relatividad aportaron además, que todo lo que se mantiene estático no necesariamente está exento de involucrarse en una relación de proceso, sino que con respecto a otros componentes del mundo el mismo puede estar en acción de proceso.
Uno de los puntos más importantes en la estructura física del proceso, es que el hombre no puede descubrirla sino que éste debe crearla.
Otro problema es que para definir el concepto de proceso se debe hacer uso del lenguaje. Si entendemos que las unidades del lenguaje son signos, fonemas, palabras, etc., que representan la idea de otra cosa que se mantiene ausente, será muy difícil entonces relacionar el concepto con su estructura física.
Cuando se hace referencia al concepto de proceso estamos entendiendo lo que se dice de él (a través del lenguaje) y no lo realmente es (estructura física). Las cosas que existen no son exactamente como nosotros las explicamos (lenguaje).
En todo conjunto de componentes debe existir la interrelación, es decir, para que realmente exista un proceso debemos tener componentes y que estos a su vez se relacionen.
Con todo lo nombrado anteriormente, no se puede dar una definición exacta de lo que el concepto de "proceso representa, tan sólo podemos brindar una idea aproximada de lo que este significa para la comunicación.
También la dinámica de los componentes es difícil de definir, pero lo que se puede afirmar es que los componentes existen y son indispensables para que un proceso se lleve a cabo.
Los componentes de la comunicación
Según Aristóteles, en su "retórica", para que la comunicación se realice deben existir: un emisor, el discurso y un receptor. Shannon y Weaver (1949) le adhirieron dos componentes más: el transmisor que envía el mensaje original, y el receptor, que lo capta para hacerlo llegar al destinatario.
Para evaluar una comunicación, además de los componentes, debemos tener en cuenta el modelo previamente construido al que responde.
Un modelo de comunicación
Podemos decir que, que para que se inicie un proceso de comunicación debe existir una fuente, es decir, una persona o grupo de ellas dispuestas a comunicarse y que se constituyen en el origen del mensaje y de la que proviene el propósito de la comunicación.
El segundo componente será, pues, el emisor, el encargado de transmitir el mensaje, que puede o no ser la fuente.
El tercer elemento es el encodificador. Se denomina encodificador al proceso por el cual traducimos en signos lingüísticos, símbolos o señales ; la intención o propósito de la fuente emisora.
El cuarto elemento es el mensaje en sí mismo, en el que se tiene en cuenta la forma y el modo en que vamos a comunicar. La forma refiere a la sintaxis y a la semántica, y el modo, al tono y a la expresividad.
Una vez establecido el mensaje, debemos seleccionar un canal para transmitirlo. Según David Berlo (1969), cuando nos referimos a canal debemos hacerlo desde sus tres diferentes etapas : en la primera, visualizamos un punto de partida ; que en la comunicación interpersonal representa al conjunto de las condiciones psicofísicas que posibilitan la emisión. En la segunda, el vehículo que transporta el mensaje. A éste lo denominamos medio de comunicación, por ejemplo, la voz humana. Finalmente, el soporte del vehículo que transporta el mensaje. Por ejemplo, el espacio por el que viajan las ondas sonoras.
El elemento subsiguiente del mensaje está representado por el decodificador. La decodificación es el proceso por el cual el receptor del mensaje interpreta el propósito o intención de la fuente emisora expresada en el mensaje.
El receptor lo constituye quien recibe el mensaje transportado pro el vehículo, en forma directa y sin intermediarios. El receptor no necesariamente debe ser el destinatario.
El destinatario, como último elemento del proceso, es aquel a quien centramos la intencionalidad de la comunicación y del que esperamos un tipo particular de respuesta o feedback.
La fidelidad en la comunicación: determinantes del efecto
Para alcanzar el propósito de la comunicación debe existir fidelidad. En el campo de la electrónica pueden existir interferencias en el sonido, imagen, señal, etcétera, a las que se denomina "ruido". Este "ruido", dentro de un proceso comunicacional, es inversamente proporcional a la fidelidad. Si aumenta el ruido, disminuye la fidelidad y viceversa.
Cuando nos referimos a una comunicación interpersonal, la fuente, el emisor y el encodificador pueden ser agrupados; como pueden serlo, por otro lado, el decodificador, el receptor y el destinatario.
Existen varios factores que pueden aumentar la fidelidad de la comunicación (Berlo, 1969).
Desde la fuente/emisor/encodificador se identifican las habilidades comunicacionales encodificadoras y analíticas; actitudes, hacia sí mismo, hacia el tema, hacia el receptor y la empatía.
Desde el destinatario/receptor/decodificador se localizan las habilidades comunicacionales, decodificadoras y analíticas; actitudes, hacia sí mismo, hacia el tema y hacia el receptor, y la empatía.
Las habilidades comunicacionales sirven para lograr la efectividad de la comunicación debemos recurrir, por un lado, a nuestras habilidades codificadoras ; a las que agrupamos en encodificadoras (hablar y escribir) y decodificadoras (leer y escuchar).
Las habilidades analíticas se refieren al pensamiento y la reflexión acerca del nivel de conocimiento, de la posición sociocultural y económica dentro del sistema y del contexto en el que se desarrolla la comunicación.
Muchas son las teorías acerca de cómo pensamos, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, pensamos en función del lenguaje, es decir, pensamos nombrando.
El nivel de conocimiento importa, en tanto y en cuanto no se puede enseñar lo que no se sabe, al mismo tiempo que el conocimiento sobre la comunicación afecta la conducta comunicativa.
Por último, la comunicación puede estar sujeta a las creencias, costumbres, nivel sociocultural e intelectual y circunstancias socio-económicas, tanto del que emite, como de aquel que recibe el mensaje.
**Colaboración Especial de: Lic. Antonio E. Di Génova, Director General de redrrpp.com.ar. Argentina 2009